Iglesia de Santiago
Atención con los falsos sacerdotes

Aquí algunas pistas de cómo reconocer a un falso sacerdote y qué hacer frente a estos casos.


¿Cómo reconocer, detectar o sospechar de un falso sacerdote?

Hay varias señales que pueden indicar que se está frente a un falso sacerdote. Una es que en algunos casos demuestran cierta inseguridad en su actuar. Además, si un fiel posee algunos conocimientos eclesiales, podrá darse cuenta que caen en contradicciones o mezclan y confunden conceptos diversos.

Otra señal evidente es que un falso sacerdote generalmente anda ofreciéndose para administrar sacramentos, incluso en la casa de los feligreses. Si una persona investida de sacerdote le ofrece impartir un sacramento en su propia casa, esté alerta, porque la Iglesia no ofrece sacramentos a domicilio. También usted tiene derecho a albergar fundadas sospechas si esos mismos sacramentos los ofrece una persona evitando los tiempos y plazos de la preparación presacramental, lo cual está en contradicción con el servicio que la Iglesia ofrece, que considera fundamental la catequesis preparatoria previa para la recepción válida y fructífera de los sacramentos como el bautismo, la primera comunión, la confirmación o el matrimonio.

En relación al punto anterior, sin duda otro elemento muy importante para detectar a un falso sacerdote es que éste siempre anda tras el lucro, es decir, busca que le paguen por sus servicios religiosos; ofreciéndose, muchas veces por una módica suma –y a veces no tan módica- para impartir algún servicio sacramental. La Iglesia no anda ofreciendo sacramentos en la calle; lo normal es que los feligreses acudan a alguna parroquia a preguntar y solicitar estos servicios.

Otra cosa que debe llamar la atención, y que puede ser signo de un falso sacerdote, es que éste no pertenezca a una parroquia y se mueva en ese sentido itinerante y autónomo. Incluso pueden llegar a presentarse como representantes de otras iglesias con el apellido de “católicas”.

Aunque por cierto no es una señal concluyente, los falsos sacerdotes habitualmente andan vestidos “como sacerdotes” todo el tiempo (alba, estola, etc.); en un afán de aparecer como tales las 24 horas del día.


¿Qué hacer frente a un falso sacerdote? ¿Dónde dar el aviso respectivo?

Si usted tiene alguna duda fundada sobre la veracidad de la condición de sacerdote de una persona, lo primero que tiene que hacer es dirigirse al obispado respectivo –en este caso al Arzobispado de Santiago (Erasmo Escala 1872, Metro Los Héroes, Santiago)- con el nombre de la persona, describiendo lo que ofrecía. También simultáneamente puede hacer la denuncia a su párroco, quien igualmente la canalizará al obispado respectivo. Si el supuesto falso sacerdote fuera de alguna congregación religiosa, acérquese a dicha Congregación. Si puede llevar alguna foto de la persona en cuestión, mejor aún.


¿Qué hace el Arzobispado de Santiago cuando recibe el aviso sobre un supuesto falso sacerdote?

Se pone en contacto con la persona denunciante, le pide la mayor cantidad de antecedentes, ojalá también –como ya se señaló- alguna foto que tengan del supuesto suplantador en cuestión, sacada en alguna celebración. El Arzobispado lleva un registro del caso, poniendo atención, por ejemplo, en si existe ocurrencia de hechos anteriores similares con la misma persona, aunque a veces los suplantadores cambian de identidad.


En caso de duda o sospecha, ¿cómo llegar a una razonable seguridad de que un sacerdote efectivamente lo es?

Es difícil saberlo, pero la mayoría de los obispados en Chile, y también las congregaciones, tienen para sus sacerdotes una identificación, una credencial. En el caso del Arzobispado de Santiago, desde hace unos años, se entrega una credencial digital -tipo carné de identidad- con foto incorporada que se emite desde la Cancillería del Arzobispado, que se le entrega al sacerdote. En dicha tarjeta de identificación se indica el cargo que este sacerdote tiene en la Arquidiócesis de Santiago. O sea, ante la duda, cualquier persona también puede solicitar esta identificación, aunque no es una prueba suficiente, porque hay sacerdotes verdaderos que por diferentes motivos no poseen esta credencial.


¿Es delito hacerse pasar por sacerdote?

La ley no tipifica como delito la suplantación de un sacerdote, como ocurre con muchas otras actividades. Ahora, si una persona ha pagado por algún servicio religioso a un falso sacerdote, ciertamente se puede querellar como persona natural por estafa u otro delito.

 

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